Poesía / Colombia

Poesía
Desde una exploración constante y lúdica, Janneth Rico Preciado plasma en el papel sus apreciaciones sobre la vida, en un acto legítimo de rebeldía y aprehensión de las cosas y las circunstancias que lo atraen y atrapan en el tránsito diario. Porque de los momentos frecuentes es que esta poeta alcanza a sostener las líneas capitales que luego se tornan en lienzos versales. Busca en la ceniza los residuos que mejor convengan al texto. Desde el fuego crepitante de la tierra, desde el vientre del barro nuestro, es que afila sus dardos, que vienen a ser recursos válidos en la puesta en escena del placer literario. Así también, desde la heredad de nuestros antepasados se confeccionan estos pedazos textuales como frutos benignos que marcarán sentido en la lectura comprometida del lector o lectora. Ya que en el mensaje poemático hay una honda preocupación por el devenir humano, cuya sensibilidad se eleva al nivel de indignación por la depredación, el atropello y el dolor ajeno y propio. El vocablo suena mejor en labios límpidos. En imágenes vitales hay un grito contrariado/exaltado por la desaparición de los cuerpos, de las arterias, de los juncos, de las aguas, de las utopías. Entonces, cabe sostener la recuperación de la palabra como eco de ensoñación a través de un ejercicio onírico que nos devuelva la fe en los hombres, entendiendo que en la construcción del poema se antepone el delirio y la huella del Ser.
Aníbal Fernando Bonilla
PLEGARIA DESNUDA
A José Herrera, in memoriam.
Líder social asesinado en Colombia.
Dios no ha encontrado
el verbo de los hombres
ave que olvida su canto
piel descalza.
La vigilia de los santos
busca en la ceniza
la pregunta correcta.
Sílaba
grito primordial
alma recién nacida.
Detrás de las ánimas
infamia, destierro,
ciega luz de la sangre.
Aquí en esta tierra
donde todo arde
se calcinan los labios,
mientras tu nombre.
INVOCACIÓN DE LA CENIZA
Refundaré la casa de mi nacimiento,
pondré los ojos en la planta de mis pies
para escuchar el silencio de las rocas.
Seré serpiente que muda la piel,
cadencia vertiginosa,
soliloquio del delirio.
Intuyo con mis manos el olor de la lluvia.
Solo quien ha parido escorpiones
puede entender la sed del desterrado:
he heredado el desierto
UN HOMBRE DESNUDO Y PRENDIDO FUEGO
Dibujo de Luis Caballero
Un hombre posó mis manos en su simiente.
En mis sueños caminé desnuda por esas calles donde el sol
tiene una fuerza extraña.
Vi un funeral y decidí ocultar mis pezones, afilados como
balas. Temía hacerle daño al penitente. Del cielo se desplegaba el
deseo de una ciudad antigua, donde canta el mar que vio los últimos
trozos de la máscara de Ulises.
En mis sueños el espejo se multiplica.
Seguí desnuda hasta el amanecer y despojada de cuchillos
me quedó la palabra entre los labios. La calle angosta y las voces
infantiles me recordaron el ocaso de los dioses.
Un hombre posó mis manos sobre sus párpados y sentí un
recuerdo vago; lo recorrí como quien toca una cicatriz que
sobresale, madera apacible y tibia, serena bajó la mirada de mi
alma, que al cerrar los ojos guarda el secreto.
Nuestro roce son plegarias para los ciegos y los sonámbulos.
Si rompo el espejo sabré de mí. Temo dejar de caminar
desnuda. Solo mis huesos saben del crujir de un grito agudo.
Desde el fondo de su cuerpo recuerdo la infancia de las rosas.
DRAMATURGIA PARA CIEGOS
Mentir es multiplicar las moscas
en esta tierra de música inmisericorde.
La niebla,
los peces del río,
los dientes de leche
son frutos en donde otros germinan.
El hígado,
las sílabas,
los huesos,
una cifra incomprensible.
Sediento con la arena en los cartílagos
y un alambre entre la carne:
cierro y abro los ojos con una navaja.
«CUERPO GRAMATICAL»
[Intervención artística por la Memoria de los desaparecidos]
Sepulto mis pies, mis piernas y mi cadera en la tierra negra, detengo
el miedo de mirar entre las manos, cerrar los ojos es sentir las
sílabas, el sabor metálico en la boca, las monedas conseguidas en la
huida.
Extraídos todos los dientes de la infancia, recuerdo los
verbos del dolor, filigrana entre las grietas del ensueño.
Elijo el vértigo de mirar en línea recta, siento rotas mis
cuerdas vocales, las extraigo, decido coserlas a mano y repetir las
palabras hasta el cansancio.
Sostener la mirada es la pregunta correcta.
Nacen raíces en mi plegaria.
- Melvyn Aguilar
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Janneth Rico Preciado
(Sogamoso, Boyacá, Colombia, 1979). Artista interdisciplinar, poeta y filósofa en formación. Su búsqueda estética conjuga el performance, la experimentación sonora y la creación literaria. Publicó el poemario: El refugio de los dioses (Abisinia Editorial, Buenos Aires, 2023), su trabajo narrativo apareció por primera vez en el libro: Pisadas en la niebla: Antología de nuevos cuentistas boyacenses (Común Presencia, Bogotá, 2010). Con su poema “Cartografía secreta de Sísifo” obtuvo el Premio Centenario de Albert Camus, organizado por la Alianza Francesa de Olavarría, Argentina. En la actualidad adelanta estudios en Antropología del arte en el Laboratorio Transdisciplinario de Investigación de México.
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Bastante enriquecedor
Estas lineas nos invitan a lo desconocido que se aprende en la inmensidad intima.
Es un buen trabajo interior que se devela al lector en vigilia que desde lo profundo lo interpretara.
Muchas gracias.